Recientemente la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL) junto con la plataforma online SPOTT han publicado su informe anual que evalúa a los productores, procesadores y comerciantes de aceite de palma en referencia a su divulgación pública sobre su organización, políticas y prácticas relacionadas con el medio ambiente, la sociedad y la gobernanza (riesgos ESG, “environmental, social and governance”).

La ZSL es una organización benéfica internacional que trabaja para restaurar la vida silvestre impulsando la protección de especies críticas y restaurando ecosistemas. Por su parte, SPOTT es una plataforma online que evalúa la transparencia de los productores y comerciantes de materias primas, ayudando así a los actores implicados en las cadenas de suministro a gestionar los riesgos ESG.

El objetivo de su informe anual es calificar a las empresas de aceite de palma en función de 180 indicadores ESG específicos del sector del aceite de palma para comparar su progreso a lo largo del tiempo. Al realizar un seguimiento de la transparencia de estas empresas se incentiva la implementación de mejores prácticas corporativas relacionadas con el medio ambiente, la sociedad y la gobernanza.

Del informe se destacan los siguientes datos de 2023:

  • El 67,5 % de las empresas se comprometen públicamente a la deforestación cero.
  • El 50,5 % de las empresas se comprometen a que todos sus proveedores cuenten con el mismo estándar de deforestación cero.
  • El 55% de las empresas proporciona evidencia de monitoreo de la deforestación y la conversión de ecosistemas.

Estas cifras reflejan el grado de compromiso de las empresas del sector del aceite de palma y demuestran su esfuerzo por mejorar su Responsabilidad Social Corporativa y promover la sostenibilidad.

Por otra parte, los datos revelan que a medida que se acerca el 30 de diciembre de 2024, fecha a partir de la cual las nuevas normas establecidas en el Reglamento de Deforestación de la Unión Europea (EUDR), los compromisos de las empresas con la deforestación cero son cada vez más prometedoras.

De todas maneras, las empresas deben asegurarse de que estos compromisos se extiendan a sus proveedores y monitorear activamente su progreso. Según el informe de SPOTT, el 44,3 % de las empresas informa públicamente de que dispone de un proceso para priorizar, evaluar y/o involucrar a los proveedores en el cumplimiento de sus políticas y/o requisitos legales.

Como bien es sabido, el Reglamento EUDR exige que los operadores garanticen que los productos se produzcan legalmente en el país de origen. Según los responsables del informe, aunque la divulgación de este indicador no garantiza el acceso al mercado de la Unión Europea, sigue siendo crucial que las instituciones financieras y los compradores evalúen el riesgo de incumplimiento.

Sin embargo, para poder verificar los compromisos de las empresas en materia de protección de los bosques y la vida silvestre, se necesitan datos de geolocalización precisos, que permitan a los operadores y autoridades cruzar coordenadas con imágenes de satélite o mapas forestales. El informe de SPOTT revela que el 53,8 % de las empresas que abarca el estudio sí publican mapas georreferenciados de todos los polígonos o unidades de gestión, mientras que un 11,5% de las empresas publican mapas georreferenciados de todas las plantaciones de proveedores externos que además incluyen a pequeños agricultores independientes.

Los investigadores recalcan que la mayoría de las empresas evaluadas se abastecen directamente de pequeños agricultores independientes, por ello, con el propósito de salvaguardar los medios de vida asociados al cultivo de palma aceitera y prevenir posibles riesgos, es esencial evitar cualquier brecha en la trazabilidad en esta industria.

Visto todo lo anterior, queda una vez más demostrado que la producción de aceite de palma sostenible es la mejor opción para proteger el medio ambiente, empoderar a las comunidades y construir un futuro mejor.

Del informe podemos extraer varias lecturas:

  • Las principales empresas de aceite de palma aún carecen de trazabilidad hasta el nivel de plantación, lo que amenaza no sólo a los bosques tropicales sino también a los pequeños agricultores cuyos medios de vida dependen del cultivo de palma aceitera.
  • Esto es un desafío para las empresas a la hora de construir una cadena de suministro totalmente sostenible e inclusiva, garantizando la protección de los bosques y las comunidades locales.
  • Los datos revelan que sólo el 3,8 % de las empresas de aceite de palma evaluadas publican una política de biodiversidad que se extiende más allá de las reservas de conservación e incluye objetivos claros con plazos determinados para medir el impacto de la política.

Concluyendo, el cultivo no sostenible de la palma aceitera deja tras de sí ecosistemas forestales fragmentados, paisajes degradados y conflictos, lo que repercute negativamente en la vida silvestre de los países productores de aceite de palma. Por ello, es necesario que todas las partes interesadas en el sector del aceite de palma adopten medidas para salvaguardar la biodiversidad y los ecosistemas de nuestro planeta.

 

Irene Castillo

Asesor científico

Bibliografía

https://www.spott.org/palm-oil/