El papel de los pequeños productores en la protección de los bosques y el futuro sostenible del aceite de palma

Detrás de buena parte de las materias primas agrícolas que llegan a los mercados internacionales hay millones de pequeños agricultores cuya participación resulta decisiva para avanzar hacia modelos de producción más sostenibles. Un estudio reciente publicado en Environmental Research Letters, aporta una idea clave para entender mejor la relación entre agricultura, deforestación y sostenibilidad: los pequeños agricultores son una pieza central de muchas cadenas de suministro ligadas a materias primas forestales, entre ellas las vinculadas al aceite de palma.

La conservación de los bosques se ha convertido en una prioridad global. Estos ecosistemas albergan biodiversidad, contribuyen a regular el clima, almacenan grandes cantidades de carbono y desempeñan un papel esencial en el ciclo del agua. En ese contexto, la Unión Europea ha aprobado el Reglamento sobre Deforestación (EUDR), que exige que materias primas como el aceite de palma, la soja, el cacao, el café o el caucho, así como productos derivados de ellas, lleguen al mercado europeo libres de deforestación y puedan demostrar su origen mediante sistemas de trazabilidad y geolocalización.

Aunque el objetivo de esta normativa es claro, su aplicación plantea importantes desafíos. No todos los productores disponen de los mismos recursos para recopilar información geográfica e implantar sistemas de verificación que acrediten el cumplimiento de los nuevos requisitos.

En este contexto, el trabajo publicado en Environmental Research Letters aporta una perspectiva especialmente relevante. A partir del análisis de datos espaciales sobre producción agrícola, cobertura forestal y tamaño de las explotaciones, los investigadores concluyen que las fincas de menos de dos hectáreas concentran una proporción considerable de la producción situada en paisajes forestales.

Estos resultados ponen de manifiesto que una parte relevante de las materias primas que abastecen a los mercados internacionales procede de pequeños productores que desarrollan su actividad en zonas donde implantar sistemas de trazabilidad y verificación ambiental puede resultar más complejo. Más que un obstáculo, esta realidad evidencia la necesidad de adaptar las herramientas de apoyo a las características y capacidades de los agricultores.

En el caso del aceite de palma, el estudio señala que el éxito de estas políticas dependerá en gran medida de que la transición hacia cadenas de suministro libres de deforestación también sea viable para quienes producen sobre el terreno. Países como Indonesia, Malasia, Nigeria o Tailandia, figuran entre aquellos en los que el cultivo de palma aceitera presenta una alta exposición a paisajes forestales donde los pequeños productores pueden encontrar mayores dificultades para adaptarse a los nuevos requisitos si no cuentan con el apoyo necesario.

En este sentido, los investigadores destacan la importancia de impulsar medidas como la asistencia técnica, el acceso a herramientas digitales o el desarrollo de sistemas de certificación que faciliten el cumplimiento de la normativa. Estas iniciativas no solo contribuirían a reducir el riesgo de exclusión de los pequeños agricultores de determinadas cadenas de suministro, sino que también favorecerían una aplicación más efectiva de los objetivos ambientales.

La principal enseñanza del estudio es que la sostenibilidad no depende únicamente de establecer normas más exigentes, sino también de crear las condiciones necesarias para que todos los actores puedan cumplirlas. Cuando los pequeños productores disponen de apoyo para geolocalizar sus parcelas, mejorar la documentación de sus explotaciones o acceder a mecanismos de certificación, aumentan sus posibilidades de seguir participando en los mercados internacionales mientras contribuyen a proteger los bosques.

El estudio también pone de manifiesto que el riesgo de deforestación no puede evaluarse de la misma manera en todos los países o regiones. Los autores consideran que las herramientas utilizadas para clasificar ese riesgo deberían reflejar mejor las diferencias existentes sobre el terreno. En algunos casos, el principal desafío es reforzar la trazabilidad de las cadenas de suministro; en otros, evitar que la expansión agrícola afecte a nuevas áreas forestales. Tener en cuenta estas diferencias permitiría diseñar políticas más ajustadas a cada realidad.

En definitiva, el estudio transmite un mensaje claro: la protección de los bosques y el apoyo a los pequeños productores son objetivos complementarios. En el caso del aceite de palma, avanzar hacia cadenas de suministro cada vez más sostenibles implica combinar el compromiso ambiental con medidas que permitan a los agricultores adaptarse a las nuevas exigencias regulatorias. Integrarlos en esta transición no solo favorece el cumplimiento de los objetivos de conservación, sino que también refuerza la construcción de cadenas de suministro más responsables y sostenibles a largo plazo.

Irene Castillo

Asesor científico

Bibliografía

Aysegul Çelik et al. Small-scale farmers critical to curbing deforestation linked to forest-risk commodities.  Environ. Res. Lett. 21 (2026) 144028 https://doi.org/10.1088/1748-9326/ae860f