¿Han afectado las fake news y las etiquetas “sin aceite de palma” a las elecciones alimentarias de los consumidores?

Un estudio experimental realizado por el Centro de Investigación de Psicología del Consumidor de la Universidad Católica del Sagrado Corazón y EngageMinds HUB, en colaboración con la Unión Italiana de Aceite de Palma Sostenible, sobre el consumo de productos con el etiquetado “sin”, en particular de aceite de palma, da respuesta a esta cuestión.

Para profundizar en los resultados de la investigación, el pasado 28 de abril se celebró un seminario en la Universidad Católica del Sagrado Corazón, que contó con la participación de numerosos expertos en la materia y con la profesora Guendalina Graffigna, Directora de EngageMinds HUB, donde se realizó el estudio.

Para entender el porqué de esta investigación es importante tener en cuenta los antecedentes de la misma. En los últimos años, la publicación de información contradictoria y fake news ha generado desconfianza y temor entre los consumidores, favoreciendo una toma de decisiones a la hora de comprar basada en falsas creencias alimentarias. Por lo tanto, los responsables de la investigación se preguntaron cómo podían entender y guiar a los consumidores hacia elecciones alimentarias conscientes.

El estudio aborda el “no” consumo de determinados ingredientes y/o alimentos desde el prisma de la psicología del consumidor aplicada a la salud y la sostenibilidad, con el objetivo final de proporcionar ideas que sirvan para orientar la comunicación dirigida al consumidor y la educación del mismo.

En su intervención, la profesora Graffigna, explicó que los resultados del estudio revelan que los consumidores atribuyen un plus de calidad a los productos “sin” en comparación con los productos etiquetados como convencionales. Además, el etiquetado con la mención “sin aceite de palma” se valora como más positiva que otras similares (“sin gluten”…). Esto es consecuencia de la estigmatización mediática que ha sufrido este ingrediente en los últimos años. Asimismo, hay que tener en cuenta el impacto emocional y psicológico del “sin”, ya que con frecuencia va más allá de la valoración racional del ingrediente en cuestión.

Los expertos concluyen que, según los datos obtenidos, la etiqueta “sin” va asociada a una considerable distorsión cognitiva a la hora de valorar y evaluar los alimentos, haciendo que el consumidor piense que aquel producto con dicha etiqueta es de más calidad, sostenible y sano, con independencia del ingrediente eliminado.

Irene Castillo

Asesor científico