A finales de septiembre celebró el encuentro “Diálogo sobre el aceite de palma sostenible: acción europea para el impacto global“, coorganizado por The Sustainable Trade Initiative (IDH) y la European Palm Oil Alliance (EPOA) y patrocinado por la RSPO y The CGF Forest Positive Coalition of Action.

El debate, moderado por Frans Claassen, presidente de EPOA, se inició bajo el título Más allá del hito 2020: acciones cruciales para hacer del aceite de palma sostenible la norma”, en el que se puso de manifiesto el mantenimiento de una alta cantidad de aceite de palma sostenible en Europa, pero con la dificultad existente de cerrar la brecha y llegar al 100 %. Todos los intervinientes coincidieron en la necesidad de un mayor apoyo público y una mejor comunicación y concienciación sobre la importancia del aceite de palma sostenible. Se enfatizó además, en la prioridad de crear acceso al mercado de los pequeños agricultores, así como la necesidad de colaborar con los países productores, tesis firmemente defendida por la Sra. Schomaker, Directora de Desarrollo Sostenible Global de la Comisión Europea.

El martes 28 de septiembre de 2021, el debate centrado en el impulso del impacto social en la cadena de suministro del aceite de palma, obtuvo un notable nivel de acuerdo entre los sindicatos, los representantes de los pequeños agricultores y las empresas de bienes de consumo. Se reflejó la necesidad de una mayor negociación colectiva y de un liderazgo para crear una mejor comprensión de los problemas, evitando que las empresas se alejen de los puntos críticos. Como conclusión, se puso de manifiesto que se necesita una acción colaborativa para ayudar a impulsar un impacto social positivo en la cadena de suministro del aceite de palma.

En el último día de este encuentro, la atención se centró en acelerar la acción forestal positiva en el sector del aceite de palma. Si bien las tendencias a la baja de la deforestación por el aceite de palma son alentadoras, se discutieron los desafíos pendientes y el papel de las empresas, los gobiernos y las ONG para hacer que el sector del aceite de palma sea verdaderamente positivo para los bosques.

Las soluciones iban desde el mantenimiento de las políticas actuales, hasta la obtención de apoyo financiero para los pequeños agricultores que producían aceite de palma sostenible. El trabajo realizado en enfoques jurisdiccionales que reúnan a todas las partes interesadas relevantes, incluidas las administraciones competentes, fue defendido como fundamental.

Se insistió en colaboración abierta y constructiva sobre el terreno y que involucre a todas las partes interesadas clave, para provocar un cambio positivo en los bosques y también en los medios de vida. La participación de los actores internacionales globales que cumplan los compromisos de la hoja de ruta del aceite de palma del CGF será crucial para acelerar la acción forestal positiva.