Incendios en el Amazonas: posibles causas

 

Tal y como hemos podido leer, ver y escuchar en los diversos medios de comunicación la Amazonia está en llamas. Es un bosque cuya masa se encuentra mayoritariamente en territorio brasileño (58%), y el resto se reparte entre Bolivia (8%), Colombia (7%), Perú (13%), y Venezuela (6%). No obstante, los datos muestran que la mayoría de los focos se encuentran en Brasil, que este año ha padecido un número de incendios que casi duplica las cifras del mismo periodo en el 2018.

Pero un desastre natural de tal magnitud no se puede simplificar únicamente en apagar los focos activos, ya que como señalan los expertos la realidad es mucho más complicada: es de vital importancia que se tomen medidas para evitar que se vuelvan a activar en un futuro.

Otra de las grandes cuestiones a tratar en esta problemática es el origen de estos fuegos. Existen dos posiciones al respecto: aquellos que opinan que la mayoría de los indicios apuntan a la mano del hombre, es decir, que han sido provocados de manera intencionada; y los que afirman que los incendios a gran escala en la región amazónica ocurren todos los años. Ambas posiciones tienen parte de razón ya que, tal y como muestran los datos de años anteriores, agosto es un mes que se caracteriza por aunar la mayoría de los incendios, sin embargo también es cierto que la quema ilegal de tierras es una práctica habitual por agricultores para así poder dedicarlas a la cría de ganado.

Desde la NASA indican que no es raro ver incendios en Brasil en el mes de agosto, debido a las altas temperaturas y a la baja humedad. Asimismo puntualizan que los incendios en el Amazonas son inusuales el resto del año, pero su número aumenta a partir del mes de julio, cuando utilizan el fuego para mantener sus cultivos o para despejar la tierra para pastos.

Sin embargo, expertos como Manoela Machado investigadora de la universidad Sheffield (Reino Unido) indican que la Amazonia arde durante las sequías, pero no por las sequías; se quema porque hay una demanda de pastos y tierras de cultivo, y el gobierno actual no incluye el desarrollo sostenible en sus planes, alentando así la deforestación.

Diversos medios de comunicación se han hecho eco señalando como responsables de estos incendios a los cultivos de soja, ganadería, industria forestal y el debilitamiento de las políticas medioambientales.

Brasil es responsable aproximadamente del 20 % de las exportaciones mundiales de carne de vacuno del mundo. Por lo que para satisfacer la elevada demanda, la industria necesita más espacio y recursos para alimentar al ganado. Una práctica llevada a cabo por los agricultores y ganaderos es limpiar el terreno para poder cubrir sus necesidades, pero lo más preocupante es que el actual gobierno brasileño incentiva a la industria a continuar con su expansión en la selva amazónica.

Asimismo, los incendios en el Amazonas están asociados a la deforestación, ya que cuando se talan árboles, se alteran los ciclos hídricos naturales, las ramas y hojas procedentes de la tala actúan como combustible para las llamas, favoreciendo que se reproduzcan más rápido. Además, la selva amazónica presente en Brasil posee maderas de alto valor como la caoba que son productos de gran demanda en los mercados, lo que favorece la corrupción en la industria forestal afectando negativamente a la selva.

Por último, añadir que el gobierno actual ha incentivado la expansión de la industria en la selva amazónica mediante el relajamiento de las políticas medioambientales lo que favorece los incendios en el Amazonas y las talas.

Esta problemática medioambiental de nuevo pone de manifiesto la necesidad de incrementar el número de acciones para proteger y restaurar los bosques, como indicaba la Comisión Europea en un comunicado el pasado mes de julio. Ese comunicado asimismo vuelve a confirmar que la degradación de los bosques a nivel global se debe principalmente a la expansión de la tierra empleada para la agricultura, expansión urbana y minería. Por ello, la Comisión proponía la adopción de un conjunto de medidas para hacer un uso sostenible de materias primas como carne, soja, palma, cacao, maíz, madera o caucho reduciendo así los gases de efecto invernadero y frenando la tasa de deforestación. Sin embargo, hay que señalar que de todas esas materias primas, la palma  es la que más avanzada está de todas, ya que en Europa más del 70 % de las importaciones están certificadas como sostenibles (RSPO) y son respetuosas con el medio ambiente y la biodiversidad.

Como conclusión, añadir que debemos ser conscientes de que en la selva amazónica se encuentra el 10% de todas las especies conocidas de animales y plantas y almacena 100.000 millones de toneladas de carbono. El principal problema es que los bosques incendiados pierden carbono a medida que los árboles quemados van muriendo, lo que como consecuencia agrava el cambio climático y causa una mayor pérdida de la biodiversidad, por lo que esos bosques húmedos tropicales se podrían acabar transformando en sabanas.

Irene Castillo, graduada en Nutrición Humana y Dietética, auditora de industria agroalimentaria y colaboradora científica de la Fundación Española del Aceite de Palma Sostenible

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