Nutrición sostenible: Satisfaciendo las necesidades del futuro

A principios de septiembre se celebró en Marsella el Congreso de IUCN World Conservation (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), una organización internacional dedicada a la conservación de los recursos naturales establecida en Francia.

El Congreso acogió entre sus sesiones la organizada por el Consejo Científico de Nutrición Sostenible (SNSB), titulada “Sustainable Nutrition: Matching the needs for the future” y centrada en un nuevo enfoque metodológico para ofrecer soluciones de nutrición sostenible para una población mundial en constante crecimiento. En el debate se introdujo el papel que los aceites vegetales podrían desempeñar en el impulso de la nutrición de la salud, como parte de un sistema con costes sociales más aceptables.

Para 2050, se espera que la humanidad alcance los 10.000 millones de personas, y la producción y el consumo de alimentos está llevando al Planeta y a sus sistemas al límite. Para garantizar una alimentación segura, suficiente y sostenible para todos, se necesitan enfoques novedosos que optimicen los resultados nutricionales y de salud, respetando al mismo tiempo los ecosistemas clave de los que depende el mundo.

Se trata de cuestiones complejas que no pueden resolverse de forma aislada, y aquí es donde entra el concepto de “Nutrición Sostenible”. La agricultura, la alimentación, la nutrición, la salud, los medios de vida y el medioambiente están íntimamente interconectados y es necesario un enfoque sistémico.

Para ello se precisa de una sólida base de investigación de los nutrientes esenciales para una salud óptima a lo largo del ciclo vital, e incluye la implicación de una amplia gama de científicos sociales y medioambientales, economistas y expertos en agricultura, producción y procesamiento de alimentos. También es necesaria la apertura a nuevas herramientas de investigación, como la inteligencia artificial y los macro datos, para responder a las preguntas clave sobre nutrición sostenible. En definitiva, apreciar que los sistemas alimentarios son mucho más que el contenido de grasas saturadas o sodio.

La SNBS está compuesta por expertos internacionales de una serie de campos que se entrecruzan y complementan, como la ciencia del medioambiente, nutrición, salud, los entornos alimentarios, la epidemiología y las enfermedades transmitidas por los alimentos. Desarrolla investigaciones independientes, holísticas y científicamente válidas.

Entre las ponencias presentadas también destaca la de Erik Meijaard, científico y defensor de la  conservación de orangutanes y otras especies de mamíferos en la región del sudeste asiático. Su investigación actual se centra en la sostenibilidad de la producción agrícola, la eficacia de las estrategias de conservación del orangután y los estudios sobre la deforestación y el cambio climático. Es director de Borneo Futures y profesor en las Universidades de Queensland, Kent y Karlova.

Meijaard destacó que una vez se profundiza en el conocimiento y producción del aceite de palma como ingrediente, las conclusiones son contrarias a las extendidas y su negativa percepción por parte de la opinión pública. Es decir, aquella que sostiene que es malo para la salud y para el medioambiente.

El aceite de palma cubre el 40 % de la producción de aceites vegetales en total. El 68 % del aceite de palma se destina a la alimentación, el 27 % a aplicaciones industriales y productos de consumo como jabones, detergentes, cosméticos y productos de limpieza, y el 5 % se utiliza como biocombustible para el transporte, la electricidad o el calor/bioenergía. El ponente prosiguió su argumentación afirmando que para satisfacer la misma cantidad de producción, el aceite de palma necesita menos tierra, emite menos Co2 que otros aceites y su precio es mucho más asequible.

¿Qué conclusiones se extraen de esa ponencia?

  • La prohibición de la palma por parte de la UE tendrá un impacto mínimo en la deforestación provocada por el aceite de palma en Indonesia.
  • El uso del aceite de palma se desplazará a China, India, Pakistán e Indonesia.
  • Menos aceite de palma significará el incremento de aceite de otros cultivos con impactos ambientales desconocidos.
  • La UE perderá su influencia en los debates sobre la sostenibilidad del aceite de palma.
  • Es desacertado adoptar medidas sin conocer a fondo el problema y podría acabar siendo más perjudicial que una solución para la sostenibilidad.
  • Se necesita más rigor para informar objetivamente a los consumidores y a los responsables políticos.

En definitiva, con una demanda mundial de aceites de más de 307 mT en 2050 y atendiendo a estas premisas, no tiene sentido limitar el aceite de palma.