La Fundación Española del Aceite de Palma Sostenible quiere compartir un documento en él se desmitifican falsas creencias que giran en torno al aceite de palma en base a hechos probados.

Mito 1: El aceite de palma solo se produce en plantaciones a gran escala

Hecho: La palma aceitera está creciendo tanto en plantaciones a gran escala como en explotaciones familiares. Es más, el 40% de su producción está en manos de pequeños productores. En Indonesia y Malasia, los principales productores de aceite de palma, suman casi 3,5 millones de estos pequeños agricultores.

Otro punto a tener en cuenta es que el aceite de palma sostenible contribuye a 7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: reducción de la pobreza y desarrollo socioeconómico de las zonas rurales, mejora de la educación, creación de empleo, sin olvidar que el aceite de palma sostenible es un ingrediente clave que, además, ayuda a detener la deforestación.

Mito 2: El aceite de palma es responsable de la deforestación mundial

Hecho: Un estudio reciente de la Comisión Europea rompe con la falsa creencia de que el aceite de palma es el mayor causante de la deforestación. El consumo de carne o soja han provocado más deforestación en los últimos años.

Proporción y porcentaje mundial de deforestación (1990-2008)

Carne de vacuno/carne/cuero 24%
Soja 5,4%
Maíz 3,2%
Aceite de palma 2,3%
Fuente: Comisión Europea, enero de 2018

Recientemente la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha publicado un informe titulado ‘Aceite de palma y biodiversidad’ en el que alerta del peligro de prohibir el aceite de palma. Si se toma en cuenta que otros cultivos aceiteros necesitan hasta nueve veces más tierra que el aceite de palma, remplazarlo por otros cultivos aumentaría notablemente el total de tierras empleadas para producir suficiente aceite vegetal para satisfacer la demanda mundial, tal y como se puede leer en su nota de prensa. La Unión apuesta por la sostenibilidad y la planificación de nuevas plantaciones de palma aceitera que no requieran talar bosques tropicales o áreas de turberas.

En este contexto, EPOA y la Fundación Española del Aceite de Palma Sostenible y ONGs como WWF proponen detener la deforestación mediante la producción sostenible de aceite de palma. Las partes interesadas en la cadena de suministro asumen su responsabilidad y aumenta el número de iniciativas que preservan el medio ambiente. Existen planes privados voluntarios (RSPO/ISCC), públicos obligatorios en Indonesia (ISPO) o Malasia (MSPO); compromisos de la empresa, NDPE (No hay deforestación, no hay turba, no hay explotación), al que se han acogido el 74% de refinadores en el Sudeste Asiático; enfoques paisajísticos; programas de apoyo a pequeños agricultores y planes de replantación, y compromisos de trazabilidad.

A día de hoy, la oferta sostenible de aceite de palma es mayor que la demanda. Se ha debido a una mayor promoción de la producción y consumo sostenible en los países en desarrollo. En el sector privado, la industria en Europa se ha comprometido a apoyar al 100% de aceite de palma sostenible en 2020 y el sector público lo ha concretado en la Declaración de Ámsterdam.

Se estima que el 60% del aceite de palma utilizado por la industria alimentaria europea era Aceite de Palma Sostenible Certificado (CSPO) en 2016. En detalle serían 3,58 millones de hectáreas certificadas por la RSPO (2018), 802,623 por el estándar MSPO (2018) y 1,9 millones de hectáreas con el sello ISPO (2017).

Mito 3: No usamos apenas el aceite de palma, por lo que podemos prescindir de él

Hecho: Hace muchos años que se emplea aceite de palma. A finales del siglo XIX, los arqueólogos descubrieron una sustancia que concluyeron que era aceite de palma en una tumba en Abidos que data del año 3000 A. C. La palma aceitera es una antigua planta tropical de la selva tropical de África Occidental. Hace más de 9.000 años que el aceite de palma forma parte de la dieta humana.

A día de hoy, es la grasa vegetal más utilizado en el mundo y con mayor rendimiento por hectárea de tierra en comparación con otros cultivos oleaginosos.

Mito 4: El aceite de palma no es saludable

Hecho: El aceite de palma tiene un contenido de 50% de grasas saturadas y otro 50% de grasas insaturadas. La proporción de saturadas en el aceite de palma es inferior al contenido de otras grasas de aplicación similar que se pueden emplear como alternativas.

Tengamos en cuenta que el aceite de palma ha surgido como una solución versátil para reemplazar las grasas trans en productos que requieren una grasa sólida para su funcionalidad. En la actualidad, la ingesta media de grasas trans en Europa está por debajo de los umbrales recomendados, por lo que ha dejado de ser un problema de salud pública.

Por último, es importante destacar que el aceite de palma como ingrediente alimentario es usado en productos dentro de la pirámide alimentaria de consumo ocasional. En este sentido, en una dieta equilibrada acompañada de actividad física no plantea ningún problema para la salud.

Fuente: https://www.palmoilandfood.eu/sites/default/files/EPOA%20presentation%20-%20Vatican%20-%20May%2015%2C%202018%2C%20Frans%20Claassen.pdf

 

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