La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (International Union for Conservation of Nature, IUCN) ha publicado el informe Exploring the Future of Vegetable Oils, que examina las posibles estrategias que se podrían adoptar para mejorar los resultados ambientales, socioeconómicos y nutricionales en la producción de aceites vegetales.

Para ello, en el informe se analiza la producción, el comercio y el consumo de aceites vegetales, que están asociados con diversas cuestiones controvertidas, así como sus desafíos.

La IUCN es una organización internacional dedicada a la conservación de los recursos naturales, que ha contado con la participación de varios expertos en la materia para la elaboración del informe.

De la investigación se extrae que, en la actualidad, los cultivos de aceites vegetales ocupan más de un tercio de todas las tierras agrícolas, y su producción tiene un valor estimado de más de 265.000 millones de dólares estadounidenses anuales. Para satisfacer la creciente demanda de aceites vegetales, las áreas dedicadas a estos cultivos han aumentado de manera exponencial, y aunque la expansión de los cultivos vegetales parece ser necesaria para sostener a una población mundial en crecimiento, también contribuye a la reducción de la biodiversidad y al cambio climático.

Los aceites más empleados a nivel mundial proceden de la soja, la palma, el girasol, la colza y el coco. El aceite de soja y de maíz se utilizan principalmente como alimentos y para pienso animal, mientras que el aceite de colza y palma son usados frecuentemente en la producción de biocombustibles. Por tanto, según los expertos, cualquier análisis de las necesidades e impactos futuros, debe tener en cuenta estos distintos usos y sus posibles alternativas.

Los autores del informe concluyen que, para disminuir el impacto negativo ambiental, socioeconómico y nutricional de los aceites vegetales, es esencial adoptar un enfoque integrador que tenga en cuenta el valor añadido de las tierras dedicadas a su producción.

Centrarse únicamente en el cultivo y en la producción de aceites ofrece una visión limitada, que omite el contexto más amplio de la industria del aceite vegetal. Es decir, ningún cultivo es inherentemente bueno o malo; gran parte depende del contexto, incluyendo dónde y cómo se cultiva, se gestiona, se comercializa y se consume.

 

Irene Castillo

Asesor científico

 

Bibliografía

Meijaard, E., Virah-Sawmy, M., Newing, H. S., Ingram, V., Holle, M. J. M., Pasmans, T., Omar, S., van den Hombergh, H., Unus, N., Fosch, A., Ferraz de Arruda, H., Allen, J., Tsagarakis, K., Ogwu, M. C., Diaz-Ismael, A., Hance, J., Moreno, Y., O’Keeffe, S., Slavin, J., Slingerland, M., Meijaard, E. M., Macfarlane, N., Jimenez, R., Wich, S., Sheil, D. (2024). Exploring the future of vegetable oils. Oil crop implications – Fats, forests, forecasts, and futures. Gland, Switzerland: IUCN, and SNSB.